El legado de dos gigantes de la naturaleza: Edward O. Wilson y Thomas Lovejoy

3 febrero, 2022 | Somos Naturaleza,

E. O. Wilson es considerado el padre de la sociobiología y Thomas Lovejoy fue la persona que describió por primera vez el concepto de diversidad biológica o biodiversidad

 

Dos gigantes de la ecología, la biología y la conservación de la biodiversidad nos dejaron el pasado diciembre. Dos sabios que se habían convertido en referentes para muchas personas que trabajan para proteger la naturaleza. Estamos hablando de Edward O. Wilson y Thomas Lovejoy.

E. O. Wilson es conocido por su gran carrera científica en el mundo de la entomología, concretamente en el estudio de las hormigas, motivo por el cual recibió el sobrenombre de “Señor de las hormigas”. Además, es considerado el padre de la sociobiología, la ciencia encargada de investigar las bases biológicas del comportamiento de las especies.

Mientras que Thomas Lovejoy fue la persona que describió por primera vez el concepto de diversidad biológica o biodiversidad, es decir, el conjunto de especies que viven en el planeta, el entorno donde viven y la relación que hay entre ellas y el entorno. Además, fue el primero en hacer una estimación de las tasas de extinción a nivel mundial y a prever que muchas especies desaparecerían a principios de siglo XXI.

 

Naturalista por excelencia y heredero de Darwin

Edward O. Wilson se doctoró en entomología (el estudio de los insectos) en la Universidad de Harvard y dedicó su trayectoria científica a estos animales, a las hormigas para ser precisos. Las investigaciones que llevó a cabo en este campo le permitieron profundizar en el conocimiento del comportamiento de las hormigas y sus sociedades. También realizó grandes avances en el campo de la sociobiología, en el que pudo comparar las conductas sociales de muchos animales con las del ser humano, encontrando paralelismos.

También es coautor de la teoría de la biogeografía en islas, que dice que la riqueza de especies en una isla depende de la distancia entre la isla y el continente, el tamaño de la isla y la relación entre inmigración y extinción de especies. Esto significa que habrá pocas especies si la isla (o zona aislada) está lejos del continente (o gran zona con especies); si la isla es pequeña; y si llegan pocas especies y se extinguen muchas. Y tendrá muchas si está cerca, es grande y llegan allí especies y no se extinguen las que hay.

Además, aparte de hacer grandes aportaciones a la ciencia, también destacó en la transmisión de este conocimiento, llevando a cabo una tarea divulgativa muy importante con la que ganó dos veces el premio Pulitzer en la categoría de no ficción: en 1979, con “La naturaleza humana”, y en 1991, con “Las hormigas”.

Esta combinación de ciencia, fusión de disciplinas, curiosidad por el mundo natural y ganas de transmitir el conocimiento adquirido hicieron que Wilson fuera un naturalista como los que había en los siglos XVIII y XIX, siguiendo la estela de grandes personalidades como Alexander von Humboldt o Charles Darwin. De hecho, es considerado el heredero de Darwin en el s. XX.

 

El Amazonas y la pérdida de especies debido a la deforestación

Por otro lado, las contribuciones de Thomas Lovejoy han sido vitales para poder conocer cómo los daños a la naturaleza afectan a la biodiversidad y cómo cambia el número de especies a medida que se va degradando un ecosistema. Y todo gracias a las investigaciones que llevó a cabo durante los años que trabajó en el Amazonas.

Sus investigaciones permitieron analizar las especies presentes en zonas intactas, así como en zonas aisladas debido a la deforestación. Gracias a estos trabajos, pudo saber cuántas especies había en el hábitat inalterado y cuántas una vez este había cambiado. La diferencia permitió obtener la tasa de cambio de especies o, lo que es lo mismo, la tasa de extinción en función de la pérdida de espacios naturales.

Estos conocimientos son los que usó para estimar la tasa de extinción en todo el planeta y hacer la funesta predicción para el siglo XXI mencionada al principio. Una predicción que se está cumpliendo, porque actualmente la tasa de extinción de especies es mucho más alta que en los últimos diez millones de años y hay un millón de especies amenazadas. Es un fenómeno que ya se conoce como la sexta gran extinción masiva del planeta, la primera causada por una especie: la humana.

Wilson y Lovejoy lucharon por la conservación de la biodiversidad e influyeron a muchas personas a seguir sus pasos para preservar las especies y los ecosistemas.

 

 

Referentes e inspiración para nuevas generaciones

Los trabajos que han llevado a cabo Edward O. Wilson y Thomas Lovejoy han ayudado a mejorar la comprensión del mundo natural y a conocer los daños que estamos causando. Pero no se quedaron solo ahí, si no que lucharon por la conservación de la biodiversidad e influyeron a muchas personas a seguir sus pasos para preservar las especies y los ecosistemas.

Edward O. Wilson luchó durante años para que la sociedad y los gobiernos realizasen acciones para proteger la naturaleza y, en los últimos años, defendía la idea de que era necesario proteger la mitad del planeta, en el llamado “Half-Earth project”, a través de su propia fundación, la E.O. Wilson Biodiversity Foundation. Un proyecto que ha inspirado a las Naciones Unidas para conseguir la protección del 30% del planeta para 2030, y que tiene como nombre 30×30.

Aún con la magnitud de los problemas ambientales existentes, Thomas Lovejoy era optimista respecto al futuro y estaba seguro de que podríamos conseguir minimizar los daños. A lo largo de su vida ayudó e inspiró a muchas otras personas, como Enric Sala, biólogo y explorador residente de la National Geographic Society, creador del proyecto Pristine Seas para identificar, estudiar y proteger los últimos lugares salvajes del océano.

Queda mucho por hacer y será necesario trabajar duro para conseguir concienciar a la sociedad y que los gobiernos actúen. Pero confiamos en que la tarea de estos dos gigantes seguirá viva con las nuevas generaciones y que lucharán desde sus hombros para conseguir un mundo mejor para el futuro. Un futuro que será sostenible o no será.