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James Lovelock, padre de Gaia y abuelo del ecologismo

4 octubre, 2022 | Somos Naturaleza,

 

La hipótesis Gaia es uno de los postulados científicos más conocidos y controvertidos en el ámbito de la defensa del planeta y la sostenibilidad. Un conjunto de principios que defienden una autorregulación del planeta Tierra, casi como si fuera un organismo vivo.

Su ideólogo fue James Lovelock, referente y pionero de la ecología y considerado el abuelo del ecologismo, y que murió el pasado 26 de julio. Se da la casualidad de que nació también un 26 de julio, pero de 1919. Más de un siglo de vida, 103 años para ser exactos, durante los que revolucionó la forma de ver y comprender nuestro planeta.

Antes de que sus planteamientos se presentaran, se pensaba que la Tierra era un trozo de roca que flotaba por el espacio, dando vueltas al Sol. Después de él nos queda que este trozo de roca que flota por el espacio, dando vueltas al Sol, parece que cuenta con un equilibrio que se autorregula para mantener la vida: Gaia.

James Lovelock murió el pasado 26 de julio a los 103 años, tiempo en el que revolucionó la forma de ver y comprender nuestro planeta.

 

La revolucionaria y criticada Gaia

La hipótesis Gaia propone que la Tierra forma un sistema complejo de interacciones que se autorregulan y facilitan que la vida pueda prosperar en el planeta. El funcionamiento de este sistema, donde interactúan aire, océanos, suelo, las especies existente y el intercambio de nutrientes y materiales entre ellos, sería similar al de un organismo vivo que mantiene el cuerpo estable.

En este sentido, la base de la hipótesis Gaia es que todos los elementos existentes en la Tierra facilitan la vida y que la propia vida también ayuda a mantener este equilibrio. Pero esta idea tuvo bastante detractores y numerosas críticas. Dos de las principales fueron que tenía un aire demasiado místico y pseudorreligioso para considerarse ciencia y que chocaba con el constante cambio que supone la evolución de las especies.

La hipótesis Gaia plantea que la Tierra es un sistema interconectado que se autorregula para permitir la vida en el planeta.

 

Con los años, Lovelock fue matizando y perfilando su hipótesis según los conocimientos científicos del momento, así como numerosos grupos de investigación hicieron aportaciones en base a nuevos datos obtenidos. De esta manera, la hipótesis Gaia se ha ido transformando a base de errores, de nuevas investigaciones y del escrutinio propio de la ciencia.

La visión holística y multidisciplinar de Gaia supuso un antes y un después en la forma de comprender la Tierra y ha permitido entender el impacto que causan nuestras actividades. Una mentalidad que ha facilitado la aparición de una consciencia ambientalista vital y la necesidad de estudiar el planeta desde muchas perspectivas distintas para conocer cómo funciona y cómo puede cambiar.

 

Lovelock más allá de Gaia

Pero aparte de la hipótesis Gaia, James Lovelock realizó otras contribuciones a la ciencia y la tecnología. Se graduó en química en Manchester, colaboró con el gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó durante veinte años en el National Institute for Medical Research, de Londres, donde se doctoró en medicina, y estuvo vinculado con la NASA en proyectos de exploración planetaria, principalmente en Marte.

También es conocido por desarrollar el instrumento que detectó la presencia de los clorofluorocarburos (CFC) en la atmósfera. Gracias a este hallazgo, más tarde se descubrió el impacto negativo que tienen sobre el ozono y el agujero en la capa de ozono.

Con el tiempo, Lovelock se dio cuenta del impacto causado por la humanidad y se convirtió en una voz de aviso muy destacada sobre las consecuencias que podríamos sufrir en un futuro. Pero unos años más tarde consideró que había sido alarmista, y negó que quedara tan poco tiempo.

Lovelock terminó siendo muy crítico con el entorno ecologista y el concepto de desarrollo sostenible.

 

Un ecologista crítico

Nunca llegó a ser negacionista, pero era muy crítico del enfoque que se le dio a la lucha contra el cambio climático. No estaba de acuerdo con gran parte del entorno ecologista, negó del potencial beneficio de la energía eólica, defendió el uso de la energía nuclear para reducir el aumento de gases de efecto invernadero y se opuso al concepto de desarrollo sostenible.

Aún así, con sus contradicciones, polémicas, críticas y visiones alternativas, tanto a nivel científico como ecologista, Lovelock es una figura vital en la protección del medio ambiente. Las investigaciones que realizó permitieron entender mejor el funcionamiento de la vida en la Tierra.

Ahora tenemos claro que no podemos luchar contra la crisis climática sin tener en cuenta todos los elementos y esto es gracias a este investigador e inventor inglés. Y así es como tenemos que tirar adelante para conseguir minimizar los impactos presentes y futuros para conseguir que el planeta siga siendo un lugar habitable para todas las especies.

La fotografía de James Lovelock está realizada por Bruno Comby y se comparte bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 1.0.

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¿Nos acostumbraremos a ver Doñana sin agua?

26 septiembre, 2022 | Somos Naturaleza,

 

Principios de septiembre de 2022. Se detecta un fenómeno que solo había sucedido dos veces anteriormente desde que se tiene registros: en 1983 y 1995. Registros que se guardan desde que Doñana es Parque Nacional, en 1969. Este fenómeno es la desecación completa de la laguna de Santa Olalla, la laguna permanente más gran del parque nacional. Un hecho que casi es sinónimo de completa desecación de todo Doñana.

El Parque Nacional de Doñana también ha sufrido este 2022 la gran sequía que ha afectado a todo el estado español. Las olas de calor han sido casi sucesivas durante junio, julio y agosto, con pocos días de tregua y escasísimas lluvias. Precipitaciones que tampoco habían llegado en abundancia durante la primavera.

Doñana hace años que vive bajo la presión de la manca de agua, puesto que hace una década en que llueve por debajo de la media. Y esto tiene un impacto grave para todas las especies que dependen de este gran espacio húmedo, declarado Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad. Especies, principalmente aves, que encuentran refugio y alimento para criar y descansar durante las largas migraciones que llevan a cabo anualmente.

Pero, ¿realmente qué significa la desecación completa de Doñana? ¿Hay algo más detrás de este hecho?

La desecación de la laguna de Santa Olalla solo se ha producido tres veces desde que Doñana se declaró Parque Nacional.

 

El papel desfasado de los embalses

La respuesta a la pregunta anterior es afirmativa y lo que hay detrás es una mala gestión del agua en España. El caso de Doñana es paradigmático, pero es extensivo a todo el estado: los acuíferos se están sobreexplotando y los embalses ya no están bien dimensionados. Pero vayamos por partes.

España es uno de los países con mayor número de embalses. Todos construidos siguiendo la estrategia de almacenar agua en invierno y usarla en verano para las poblaciones, la agricultura y la industria. El problema es que la demanda ha crecido mucho, pero no el volumen de agua almacenado.

Es posible que haya gente que diga que la solución es construir nuevos embalses, pero no lo es, porque la disminución del caudal circulante en los ríos tiene un impacto negativo en la biodiversidad fluvial. Además, cortar el curso de un río en nuevos puntos implicar perder aún más el transporte de sedimentos a los deltas y las playas. En el Delta del Ebro saben muy bien lo que provoca la manca de sedimentos.

La creación de embalses tiene impactos negativos para la biodiversidad, así como impide el transporte de sedimentos a los deltas y las playas.

 

La mala gestión del agua de los acuíferos

En Doñana, la laguna de Santa Olalla se abastece de un gran acuífero que también da servicio al municipio de Matalascañas, un pueblo que durante gran parte del año cuenta con unos 2.500 habitantes, pero que en verano llega hasta cerca de los 100.000 habitantes. Además, a lo largo del perímetro del todo el parque nacional se han erigido un número ingente de cultivos ilegales que extraen agua de forma fraudulenta de todos los acuíferos de la zona.

De esta manera es normal que estén sobreexplotados y que, junto con la sequía, no llegue agua a las lagunas de Doñana. Hace tiempo que se dice que el parque nacional está en peligro y este es el futuro que le espera si no se cambia el modelo de uso de agua. Algo que es extrapolable a todo el estado.

La mala gestión del agua para la agricultura y las zonas urbanas está provocando que muchos acuíferos terminen sobreexplotados.

 

Y sin agua, todo el mundo sale perdiendo: la biodiversidad, las personas, la economía y el territorio. No podemos mantener una extracción sin sentido y sin previsión de futuro. La solución pasa por hacer un uso más racional del agua, ajustando la demanda a la cantidad existente y adaptando los procesos para reducir la huella hídrica.

Ver Doñana seca y sin fauna, y darse cuenta de que los embalses no tienen agua para abastecernos no son más que señales de alerta que tenemos que tomarnos seriamente. La crisis climática está aquí, afecta y afectará a nuestro consumo de agua, y tenemos que actuar de forma responsable y sostenible para asegurar un futuro esperanzador para todo el mundo.

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La cara humana del cambio climático

26 octubre, 2021 | Reflexiones,

Tenemos que trabajar conjuntamente para que las personas más vulnerables de aquí y de todo el mundo puedan sobrevivir y adaptarse al cambio climático

Este 25 de septiembre se cumplieron seis años desde que la ONU adoptaba la Agenda 2030, posiblemente el plan de acción más ambicioso para poner el desarrollo sostenible en el centro de nuestras decisiones, como gobiernos, organizaciones y ciudadanía.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus metas se han convertido en un elemento tangible para hacer de este compromiso común y universal una realidad, una oportunidad en forma de objetivos para las personas y el planeta. Así, en el contexto de las organizaciones, los ODS se han transformado en un marco de referencia, siendo un 43% de las compañías que ha decidido integrarlos dentro de la cultura corporativa, según el informe Contribución de las empresas españolas a la estrategia de Desarrollo Sostenible 2030.

Las consecuencias son evidentes. El compromiso empresarial con el desarrollo sostenible ayuda a impulsar el liderazgo y la transparencia, permite identificar riesgos y oportunidades empresariales, aumentar la confianza entre todas las partes interesadas, además de mostrar al mundo la interrelación existente entre la empresa, la sociedad y el planeta.

Otro punto de importancia en la actualidad es que el 44% de las organizaciones afirma que la implementación de la Agenda 2030 ayuda a ser más resilientes ante futuras crisis. Y la crisis de la Covid-19 es una muestra de cuán necesaria es una cultura corporativa alineada a las necesidades de su entorno: para las personas que la forman, para la sociedad a la que sirve, para los recursos naturales con que opera y para la economía a la que aporta.

Y ya entrados en la Década para la acción, los resultados muestran cómo de persistentes pueden ser los retos si no se toman acciones firmes y concretas, tal como nos ha demostrado la crisis climática. El mismo informe expone que el ODS 13, Acción por el clima, que busca adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos, es uno de los objetivos más importantes para las compañías. Sin embargo, la brecha entre el compromiso y la implementación de medidas sigue sin ser evidente. El último informe del IPCC señala que, sin reducciones drásticas en los gases de efecto invernadero, será imposible limitar el calentamiento global a 1,5ºC, tal como pedía el Acuerdo de París.

La acelerada crisis climática vivida en tiempos de pandemia ha sacado la cara más humana de los actuales y potenciales riesgos del planeta. Sólo durante el 2020, 30,7 millones de personas migraron por las consecuencias climáticas, el 94% de la población española se vio expuesta a la contaminación del aire con unos límites superiores a los recomendados por la OMS.

Y es que, el cambio climático es algo que debemos abordar conjuntamente. Aunque todas y todos estamos expuestos a la crisis climática, ésta tiene efectos devastadores sobre las personas y países más pobres, tal y como explica Oxfam Intermón en su última campaña Plántate, en la que ponen de manifiesto que quienes menos contribuyen al cambio climático son quienes más sufren sus efectos en forma de inundaciones, sequías prolongadas o huracanes.

Debemos trabajar conjuntamente para que las personas más vulnerables de aquí y de todo el mundo puedan sobrevivir y adaptarse al cambio climático, al mismo tiempo que debemos exigir una reducción significativa de emisiones de carbono, así como una economía transformadora en forma de políticas públicas que permitan poner en el centro a las personas y al planeta.

La protección del planeta no es el deber de unos pocos, es una demanda colectiva. Hablar de salud del planeta es hablar de la salud de quienes lo habitamos.

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Se aprueba la primera Ley de Cambio Climático a nivel estatal

15 junio, 2021 | Somos Naturaleza,

Evitar un aumento de 0’5º C

El pasado mes de mayo se aprobó la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética en el Estado Español, muy esperada para gran número de sectores con tal de poder hacer frente a esta problemática. Se trata de una ley que sigue las normativas elaboradas por la Unión Europea y otros países del continente y que se enmarca dentro del Pacto Verde europeo. Es una gran noticia que por fin se disponga de una normativa de este tipo. 

Aun así, uno de sus principales objetivos, la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) al menos en un 23 % para 2030, queda lejos de lo que ha definido la Unión Europea: una reducción del 55% para la misma fecha. Este es uno de los motivos por los que se considera una normativa insuficiente, aparte de tardía. El objetivo en el que sí coinciden las diversas normativas es en alcanzar la neutralidad de emisiones de cara a 2050. 

Para conseguir estos objetivos, las principales acciones que se destacan de esta ley son: la prohibición de dar nuevas licencias y autorizaciones para explorar y explotar hidrocarburos; que ningún coche que se venda emita CO2 en 2040 como tarde; la obligación que las gasolineras tengan puntos de recarga para vehículos eléctricos; que todos los municipios de más de 50.000 habitantes tengan una zona de bajas emisiones; la reformulación de la Ley de Propiedad Horizontal para fomentar la instalación de placas fotovoltaicas de autoconsumo; la creación de un plan de rehabilitación de viviendas y de renovación urbana; que las entidades financieras publiquen sus objetivos específicos de descarbonización alineados con el Acuerdo de París; publicación de un nuevo Plan de Adaptación al Cambio Climático cada cinco años; la creación de un comité de personas expertas en cambio climático; poner en marcha una asamblea ciudadana para el clima; y la inclusión de la educación ambiental en los currículums escolares. 

Una ley de cambio climático más que necesaria

Se trata de una ley que podría ser más ambiciosa con tal de conseguir los objetivos definidos en el Acuerdo de París. Evitar el aumento de la temperatura global por encima de 2ºC y limitarlo a 1’5ºC exige esfuerzos como los marcados por la Unió Europea, con una reducción de más de la mitad de las emisiones mundiales respecto a las emitidas en 1990. 

Esta diferencia de 0,5ºC parece poca, pero es bastante significativa por el efecto que puede tener sobre el planeta. Un aumento de medio grado puede intensificar de forma notable los diversos eventos asociados al cambio climático: fenómenos climatológicos extremos (olas de frío y calor, sequías, inundaciones, huracanes), incendios forestales, augmento del nivel del mar, acidificación de los océanos, deshielo de los polos, los glaciares y el permafrost y pérdida de especies. 

Las consecuencias que pueden tener no solo son ambiental, si no que afectan a nivel social, sanitario y económico. La disminución de los cultivos, los daños en infraestructuras y el agravamiento de enfermedades tienen su vínculo con el cambio climático. 

 

Aun con la falta de ambición que puede tener la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica, su aprobación es un paso importante después de numerosos años de atrasamientos. Además, el hecho de que el objetivo de emisiones se revise al alza a partir de 2023 puede ayudar a conseguir que el objetivo final para 2030 esté más cerca de lo que define el Acuerdo de París. 

Actualmente estamos en un momento crítico para actuar y evitar daños peores. La ONU ha definido estos próximos años como la Década Decisiva para llevar a cabo todas las iniciativas necesarias y ambiciosas para evitar que la temperatura global no suba por encima del límite marcado. Y las normativas aprobadas para las administraciones públicas son más que bienvenidas, como la del Estado Español o la existente en Cataluña desde 2017. 

Solo con el esfuerzo de todas las personas, organizaciones e instituciones se puede revertir la situación y tener una relación sostenible con el planeta. Una relación en la que el ser humano comprenda completamente su papel dentro de la naturaleza y con el resto de las especies que viven en ella. Nuestras acciones generan impactos y hasta ahora han sido principalmente negativos. Pero si somos conscientes de ello también podemos causarlos de forma positiva, mejorando nuestro entorno. Porque el futuro será sostenible o no será. 

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Logista conocerá su impacto ambiental con un análisis de riesgos y oportunidades

3 junio, 2021 | Noticias,

Este informe incluirá declaraciones relativas a los cuatro pilares que lo componen.

Logista, con una política de RSC muy presente en sus objetivos corporativos y de negocio, quiere gestionar la afección que el Cambio Climático puede tener sobre su actividad y para ello nos ha encargado un análisis de los riesgos y oportunidades asociados al cambio climático empleando las recomendaciones del Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD). 

El TCFD establece una serie de recomendaciones para que las empresas puedan desarrollar divulgaciones voluntarias relacionadas con el clima, que sean consistentes, comparables, confiables, claras y eficientes; el objetivo es proporcionar información relativa a cómo afecta el cambio climático a la organización de cara a que las partes interesadas sean conscientes de los riesgos y las oportunidades climáticas a las que se enfrentan.  

Dentro de Logista se constituirá un grupo de trabajo formado por responsables de la gestión ambiental en el grupo. Además, participarán en el proyecto las personas responsables de aquellos servicios o proyectos que puedan tener mayor interés en relación con el cambio climático, como por ejemplo aquellos que permitan reducir emisiones contaminantes u otros que faciliten la adaptación a los efectos provocados por el cambio climático. 

Con la información proporcionada realizaremos un análisis DAFO de la organización en gestión del cambio climático, que servirá como antecedente al informe del TCFD. Además, este análisis de riesgos climáticos se alineará con el procedimiento de identificación y gestión de los riesgos asociado a la actividad de Logista. 

Este informe incluirá declaraciones relativas a los cuatro pilares que lo componen:  

  • Gobernanza: para identificar y designar las funciones clave de gestión en la evaluación de riesgos y oportunidades relacionados con el cambio climático.  
  • Estrategia: desarrollo de los escenarios y análisis del coste-beneficio de las acciones. 
  • Gestión del riesgo: identificación, cuantificación y priorización de los riesgos y oportunidades. Desarrollo de un plan de acción para mitigar los riesgos relacionados con el clima. 
  • Objetivos y métricas: definición de los indicadores clave, estrategias de monitoreo e identificación del alcance, metas y objetivos del análisis. 

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