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La sostenibilidad en México se movió entre dos extremos. Para algunas organizaciones era un tema aspiracional, ligado a reputación y comunicación. Para otras, un conjunto de obligaciones dispersas que se resolvían como se podía, con esfuerzos aislados y poco conectados al negocio.
La llegada de las Normas de Información de Sostenibilidad, conocidas como NIS, cambia por completo ese escenario.
Las NIS no llegan para sumar un reporte más. Llegan para ordenar la conversación entre sostenibilidad, estrategia y finanzas. Y eso, para directivos, CSOs, responsables ESG y ejecutivos financieros, tiene implicaciones mucho más profundas de lo que parece a primera vista.
Este artículo un paso adelante: qué impacto real pueden tener en las organizaciones, qué riesgos implica no tomarlas en serio y qué capacidades, humanas y digitales, permiten convertir este nuevo requisito en una ventaja competitiva.
Un resumen necesario: qué son las NIS en México
Las Normas de Información de Sostenibilidad son el marco que define cómo las organizaciones en México deben identificar, medir y revelar información relacionada con la sostenibilidad y su impacto financiero.
Su objetivo es claro: que inversionistas, entidades financieras, reguladores y otros grupos de interés cuenten con información comparable, consistente y útil para evaluar cómo los riesgos y oportunidades de sostenibilidad afectan el desempeño presente y futuro de una empresa.
Las NIS están alineadas con las normas internacionales emitidas por el ISSB, particularmente las NIIF S1 y S2, pero adaptadas al contexto regulatorio mexicano. En la práctica, esto significa que la sostenibilidad deja de ser un discurso voluntario y se convierte en información que debe ser tratada con el mismo rigor que la información financiera.
De obligación normativa a herramienta de dirección estratégica
El primer impulso de muchas empresas frente a las NIS es verlas como una carga adicional. Nuevos formularios, nuevos procesos, nuevos plazos. Desde esa mirada, el objetivo se reduce a cumplir y minimizar el esfuerzo. El problema es que ese enfoque deja mucho valor sobre la mesa.
Las NIS obligan a las organizaciones a responder preguntas que, en muchos casos, nunca se habían abordado con suficiente profundidad:
- ¿Qué riesgos ambientales, sociales o de gobernanza pueden afectar nuestros resultados financieros?
- ¿Cómo impactan esos riesgos nuestra estrategia, nuestro modelo de negocio y nuestras decisiones de inversión?
- ¿Qué oportunidades de crecimiento o eficiencia están asociadas a una mejor gestión de la sostenibilidad?
Cuando estas preguntas se responden con datos y criterios claros, la sostenibilidad deja de ser un tema periférico y se convierte en un insumo real para la toma de decisiones.
Para la alta dirección, esto implica algo muy concreto: mayor visibilidad sobre riesgos que antes estaban fuera del radar financiero y una mejor capacidad de anticiparse a cambios regulatorios, de mercado o de expectativas de los inversionistas.
Además, las NIS generan un lenguaje común entre áreas que históricamente han trabajado en paralelo. Finanzas, sostenibilidad, riesgos, operaciones y estrategia comienzan a compartir información y criterios. Esa integración, por sí sola, transforma la forma en que se dirige la empresa.
Acceso a capital y generación de negocios
Uno de los impactos más tangibles de las NIS está en la relación de las empresas con el capital. Bancos, fondos de inversión y aseguradoras están incorporando criterios de sostenibilidad de manera estructural en sus análisis. No como una moda, sino como una forma de gestionar riesgos financieros reales.
Las organizaciones que reportan bajo NIS de forma robusta y consistente envían una señal clara al mercado: entienden sus riesgos, los gestionan y tienen una visión de largo plazo.
Eso se traduce en beneficios concretos:
- Mejores condiciones de acceso a financiamiento.
- Mayor atractivo para inversionistas institucionales.
- Ventajas competitivas en procesos de compra y licitaciones donde la información ESG ya es un requisito.
- Mayor confianza por parte de socios comerciales y clientes estratégicos.
En un entorno donde el capital es cada vez más selectivo, la calidad de la información de sostenibilidad puede marcar la diferencia entre crecer o quedarse atrás.
El costo real de no cumplir con las NIS
Hablar del impacto negativo de no cumplir con las NIS no es una exageración. Es una evaluación realista de los riesgos. El primer nivel es el regulatorio. Dependiendo del sector y del marco aplicable, el incumplimiento puede derivar en sanciones o restricciones.
Pero el impacto más profundo suele ser menos visible:
- Pérdida de credibilidad frente a inversionistas y entidades financieras.
- Dificultades para acceder a capital o para renegociar condiciones de financiamiento.
- Decisiones estratégicas basadas en información incompleta o poco confiable.
- Riesgos reputacionales derivados de información inconsistente o poco transparente.
A esto se suma un riesgo operativo importante. Muchas empresas intentan cumplir las NIS con procesos manuales, hojas de cálculo y correos dispersos. El resultado suele ser un proceso frágil, costoso y altamente dependiente de personas clave.
Ese enfoque no solo aumenta el riesgo de error, también consume tiempo y energía que podrían destinarse a analizar la información y usarla estratégicamente.
La complejidad detrás del cumplimiento
Cumplir con las NIS no es responsabilidad de un solo equipo. La información requerida vive en distintas áreas de la organización: finanzas, operaciones, recursos humanos, compras, cadena de suministro, gestión de riesgos. Requiere criterios claros de materialidad, juicios informados y la capacidad de conectar datos financieros y no financieros.
Muchas organizaciones no fallan por falta de voluntad, sino por falta de estructura.Sin procesos definidos y sin herramientas adecuadas, el cumplimiento se vuelve reactivo y poco sostenible en el tiempo.
El rol de las herramientas digitales en el proceso NIS
Aquí es donde la tecnología se vuelve un habilitador clave. Las plataformas digitales especializadas permiten pasar de un enfoque artesanal a un proceso estructurado, repetible y escalable.
Las herramientas digitales de Anthesis están diseñadas para acompañar todo el ciclo de las NIS:
- Recopilación ordenada de la información requerida.
- Asignación clara de responsables y plazos.
- Diligenciamiento guiado de los formularios, alineado con los requerimientos normativos.
- Trazabilidad de los datos y de los criterios utilizados.
Uno de los grandes beneficios es la reducción del error y del reproceso. Los equipos trabajan sobre una sola fuente de información, con validaciones y estructuras claras.
Además, el sistema genera automáticamente un reporte listo en PDF, alineado con las NIS, lo que reduce de forma significativa el esfuerzo de cierre y revisión.
Del cumplimiento al análisis estratégico
El verdadero valor de una plataforma digital no está solo en generar el reporte. Cuando la información está centralizada y estructurada, se convierte en una base sólida para el análisis y la toma de decisiones.
Las soluciones de Anthesis permiten:
- Analizar tendencias y riesgos de sostenibilidad en el tiempo.
- Identificar brechas entre la estrategia actual y los riesgos emergentes.
- Apoyar la planeación estratégica y la gestión de riesgos.
De esta forma, las NIS dejan de ser un ejercicio anual y se integran al ciclo normal de gestión de la empresa.
El factor humano sigue siendo determinante
La tecnología es una herramienta poderosa, pero no reemplaza la experiencia ni el criterio. Interpretar correctamente las NIS, definir materialidad y conectar la información con la estrategia del negocio requiere conocimiento profundo del contexto, del sector y de la organización.
Por eso, la combinación de consultoría experta y plataformas digitales es clave.
La consultoría aporta:
- Interpretación técnica de las normas.
- Acompañamiento en la definición de prioridades y criterios.
- Integración de la sostenibilidad en la estrategia corporativa.
La tecnología aporta eficiencia, consistencia y capacidad de escalar el proceso en el tiempo.
Convertir las NIS en un activo vivo para la empresa
Las organizaciones que más valor extraen de las NIS son las que entienden que no se trata de un proyecto puntual. El cumplimiento se convierte en un proceso continuo que alimenta la planeación, la gestión de riesgos y la toma de decisiones.
Anthesis acompaña a las organizaciones en todo este recorrido. Desde la consultoría estratégica hasta las plataformas digitales, ayudamos a cumplir con las NIS y a transformar ese cumplimiento en un activo vivo para la dirección de la empresa.
Porque al final, las NIS no son solo una obligación. Son una oportunidad para dirigir mejor, con más información, menos incertidumbre y una visión más clara de largo plazo.
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