Contenido
- Contexto normativo más exigente
- Competitividad y resiliencia de la cadena de valor
- Transformación de residuos a recursos
- Cómo puede ayudar Anthesis
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En 2026, la circularidad empieza a ser un marco que redefine las condiciones de mercado en Europa y España. El contexto lo explica todo: Europa consume aproximadamente 14 toneladas de materiales por persona al año, pero solo el 12% vuelve al sistema productivo. Seguimos operando en un modelo mayoritariamente lineal, intensivo en recursos y expuesto a la volatilidad de materias primas.
2026 marca un punto de inflexión porque la circularidad pasa a ocupar un lugar estructural en la agenda europea y nacional: nuevas normas, nuevas obligaciones. En este artículo trazamos el contexto general y apuntamos los principales desarrollos regulatorios que marcarán 2026.
Contexto normativo más exigente
Circular Economy Act
La Comisión Europea adoptará este año el Circular Economy Act, cuyo objetivo es crear un mercado único de materias primas secundarias, aumentar la disponibilidad de materiales reciclados de alta calidad y estimular su demanda en la UE. La ambición es contundente: duplicar la tasa de circularidad europea.
Esta futura ley se apoyará en el segundo Plan de Acción de Economía Circular (2020), reforzando y ampliando sus medidas para acelerar la transición hacia una economía más eficiente en el uso de los recursos, baja en residuos y climáticamente neutra.
En este contexto normativo, la circularidad deja de ser una agenda exclusivamente ambiental para convertirse en una cuestión de competitividad industrial, resiliencia en las cadenas de suministro y autonomía estratégica europea.
II Plan de Acción de Economía Circular
En paralelo, en enero de este año, el Gobierno aprobó el II Plan de Acción de Economía Circular (2024-2026), con más de 100 medidas y una inversión cercana a 1.900 M€ hasta 2030.
El plan impulsa:
- El ecodiseño y la durabilidad de productos
- La eficiencia en el uso de recursos.
- Nuevos modelos de consumo.
- La reducción del impacto ambiental en procesos productivos.
Para las empresas, esto significa alineación regulatoria, financiación disponible y un marco claro de transformación.
Principales regulaciones
Además del marco estratégico, hay tres desarrollos regulatorios que afectan de forma inmediata a las organizaciones este año:
- Packaging and Packaging Waste Regulation (PPWR): Establece objetivos vinculantes de reutilización, reciclabilidad y contenido reciclado, con calendarios de cumplimiento ya definidos.
- Ley 2/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario: Introduce obligaciones concretas para la prevención y gestión del desperdicio alimentario en toda la cadena de valor.
- Ecodesign for Sustainable Products Regulation (ESPR): Amplía el alcance del ecodiseño, impulsando productos más duraderos, reparables y con mayor contenido reciclado, transformando profundamente la cadena de valor industrial.
La competitividad y la resiliencia de la cadena de valor
La competitividad empresarial está cada vez más vinculada a la capacidad de las organizaciones para asegurar el suministro de recursos en un entorno inestable. La dependencia de materias primas vírgenes, muchas de ellas importadas y sujetas a tensiones geopolíticas, volatilidad de precios y restricciones regulatorias, supone un riesgo creciente para la continuidad del negocio.
Incorporar principios circulares permite a las empresas:
- Reducir la dependencia de materias primas primarias y críticas.
- Diversificar las fuentes de suministro mediante materiales secundarios y flujos locales.
- Aumentar la trazabilidad y el control sobre los impactos ambientales y sociales de la cadena de valor.
- Mejorar la capacidad de adaptación ante disrupciones externas.
Uno de los grandes retos de 2026 será avanzar en el conocimiento y la gestión integral de la cadena de valor. Esto implica ir más allá del perímetro directo de la empresa y trabajar activamente con proveedores, clientes y socios industriales para identificar oportunidades de circularidad: desde el ecodiseño y la selección de materiales hasta la logística inversa, la reutilización y el reciclaje de alta calidad.
Las organizaciones que integren la circularidad en su estrategia de cadena de valor no solo reducirán riesgos, sino que ganarán flexibilidad operativa y capacidad de respuesta, elementos clave en un mercado cada vez más incierto.
El desafío de transformar los residuos en recursos
En 2026, la gestión de residuos se consolida como uno de los ejes clave de la transición hacia la circularidad, pero también como uno de sus principales cuellos de botella. El verdadero desafío es lograr que los residuos se transformen en recursos competitivos y reutilizables dentro de los sistemas productivos, con calidad, volumen y viabilidad económica suficientes.
Actualmente, persisten barreras relevantes:
- El material reciclado no siempre encuentra salida en el mercado: puede presentar variabilidad en calidad, falta de volumen o menor competitividad en precio frente a la materia virgen.
- En muchos casos, sigue siendo más sencillo operar con material nuevo que adaptar procesos para integrar material reciclado.
- En determinadas organizaciones, la gestión de residuos continúa asociada principalmente al cumplimiento normativo y al control de costes, más que a la generación de valor. Este enfoque, sin embargo, empieza a mostrar sus límites en el nuevo contexto regulatorio y competitivo.
Una gestión más estratégica de los residuos puede convertirse en una palanca clara de eficiencia, resiliencia y posicionamiento. Transformar residuos en materias primas secundarias reduce la dependencia de recursos vírgenes, mejora la seguridad de suministro y ayuda a mitigar la volatilidad de precios. En un contexto de escasez de materiales y presión sobre las cadenas globales, aprovechar los residuos propios o de la cadena de valor permite ganar resiliencia y avanzar hacia modelos productivos más eficientes y sostenibles.
Además, integrar la gestión de residuos en la estrategia empresarial puede impulsar la innovación y la diferenciación competitiva. Integrar materiales reciclados, sistemas de retorno o soluciones de reutilización fomenta nuevos modelos de negocio y refuerza el posicionamiento de la empresa frente a clientes, inversores y reguladores. Las organizaciones que comienzan a gestionar los residuos como un recurso y no únicamente como un coste estarán mejor posicionadas en un entorno cada vez más exigente en circularidad.
¿Cómo puede ayudar Anthesis?
El contexto regulatorio en circularidad exige una revisión estructural de producto, portfolio y estrategia empresarial. En Anthesis acompañamos a las organizaciones en este proceso, combinando análisis regulatorio, visión estratégica y aterrizaje operativo.
Apoyamos a las empresas en:
- Diagnósticos de compliance frente a nuevas exigencias europeas y nacionales.
- Análisis de portfolio de producto, identificando riesgos regulatorios y oportunidades de adaptación.
- Desarrollo de estrategias de producto alineadas con circularidad y competitividad.
- Acompañamiento específico en la implementación del PPWR, desde evaluación de impacto hasta hoja de ruta de adaptación.
- Diseño de planes de prevención del desperdicio alimentario, alineados con la Ley 2/2025.
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