Actuar sobre el terreno: cómo proteger la biodiversidad en las operaciones de tu empresa

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Durante años, la biodiversidad ha sido tratada en el ámbito empresarial como un elemento secundario y periférico. Sin embargo, este enfoque ya no es suficiente.

Las compañías que operan sobre el territorio dependen directamente de la salud de los ecosistemas locales. Si la naturaleza de la que depende un negocio se degrada, la viabilidad del negocio a largo plazo corre peligro. Por eso es necesario evaluar la relación con la naturaleza y la biodiversidad en operaciones directas y en la cadena de valor. En muchos casos, este análisis pone en evidencia que es necesario conocer la naturaleza en los emplazamientos prioritarios y realizar una evaluación a nivel de sitio para traducir los riesgos de alto nivel en conocimientos relevantes e integrar los datos de operaciones del sitio con los hallazgos de una visita in situ.

Actuar sobre el terreno permite identificar riesgos, impactos y carencias que los informes generales pasan por alto. Además, permite recoger información más precisa y creíble para llevar a informar recomendaciones relacionadas con la biodiversidad.

A continuación, detallamos el proceso que hay que seguir para proteger y restaurar la biodiversidad en los emplazamientos en los que opera tu empresa.

Línea de base de biodiversidad

El primer paso para establecer objetivos efectivos es conocer el punto de partida de nuestros emplazamientos. La línea base de biodiversidad constituye la referencia con la que evaluar el progreso a lo largo del tiempo.

Una línea base bien construida integra:

  • Caracterización del paisaje y del entorno ecológico que influye en el estado actual de la biodiversidad.
  • Inventarios de flora y fauna, prestando especial atención a especies protegidas, indicadoras o invasoras.
  • Evaluación del estado de hábitats y de sus funciones ecosistémicas.
  • Diagnóstico de presiones y amenazas (pérdida de hábitat, contaminación, extracción de recursos, etc.).

Este análisis combina herramientas de GIS, registros existentes, bibliografía científica y toma de datos en campo. Para garantizar datos robustos, se recomienda un ciclo de recopilación de datos de al menos un año.

Sistema de indicadores de seguimiento (KPI)

Una vez definida la línea base, el siguiente paso es seleccionar indicadores que permitan monitorizar la evolución de la biodiversidad del sitio. Estos indicadores deben ser:

  • Comparables con estándares sectoriales.
  • Representativos de los aspectos clave del ecosistema.
  • Comparables con estándares sectoriales.
  • Medibles con periodicidad razonable, con actualizaciones cada 2–5 años.
  • Sensibles a los objetivos de la política de medioambiente de la empresa y a las acciones que se determinarán.

Ejemplos de indicadores pueden ser la diversidad de aves, la presencia de especies invasoras o los períodos de floración.

Estos indicadores deben ser objeto de un seguimiento periódico a lo largo del tiempo para medir los progresos y evaluar el impacto de las prácticas de la actividad. Solo de esta manera se conseguirá detectar tendencias, orientar decisiones de gestión y comunicar los avances con transparencia.

Establecimiento de objetivos

Una vez comprendido el “dónde estamos”, es momento de definir el “hacia dónde vamos”. Esta fase requiere identificar ámbitos de mejora y priorizar aquellos aspectos sobre los que la empresa puede actuar de forma directa y significativa.

Este es el paso en el que convertiremos todo este conocimiento que hemos recabado en acciones que nos permitan establecer una dirección clara para transformar nuestra relación con la naturaleza y minimizar los riesgos para la empresa que dependan directamente de las ubicaciones.

Para ello, sin embargo, necesitamos ser realistas. Establecer objetivos verdaderamente útiles requiere:

  • Priorizar aquellos aspectos o elementos de la biodiversidad más relevante para el negocio, con sentido para la política de medioambiente y sobre los que se pueda actuar (como puede ser la avifauna o evitar la deforestación).
  • Priorizar los centros situados en las zonas más vulnerables y sensibles.
  • Priorizar protocolos y acciones de gestión sobre los que puede actuar para cambiar y mejorar de forma más significativa o que puedan servir para recoger información relevante a futuro.
  • Priorizar la mitigación de impactos que puedan tener un mayor impacto.
  • Orientarse hacia acciones de compensación con sentido en el contexto de impacto positivo.
  • Construir un modelo de medidas a aplicar en la construcción de nuevos centros.

El resultado de esta fase es un conjunto de metas claras inseridas en la política de medio ambiente, naturaleza y biodiversidad corporativa, que debe servir para saber qué es lo prioritario y qué decisiones tienen mayor capacidad de generar un impacto positivo en el territorio.

Plan de acción de mitigación y Programa de impacto positivo

Por último, con todo este conocimiento en mente y unas metas establecidas, es el momento de trazar un PLAN de acción con dos objetivos:

  • Mitigar los impactos negativos. Plan de mitigación.
  • Generar beneficio neto sobre la naturaleza. Programa de impacto positivo, donde se busca la restauración de los ecosistemas.

La herramienta para lograrlo es una programación de la acción que permita:

  • Pasar a la acción: complementar los gaps de información, programar acciones con sentido.
  • Definir acciones con un impacto positivo en la naturaleza: Identificar opciones específicas de restauración y regeneración que generen resultados positivos sobre el terreno, y adaptadas a tus impactos y dependencias de los servicios ecosistémicos.
  • Implicar al equipo interno: Incluir acciones que aborden ecosistemas y especies específicas entre las iniciativas de naturaleza de la organización tiene un gran potencial de implicación.
  • Implicar a grupos de interés externos: vincular la actividad de la empresa con entidades de conservación solventes para realizar proyectos de gran reconocimiento social.
  • Difundir las acciones: Actuando desde la responsabilidad social corporativa.

Esta parte del proceso debe ser realista y accionable. La ambición debe ir a la par con la objetividad y que las acciones y resultados estén basados en la ciencia; hay que conocer hasta dónde podemos llegar y la capacidad interna para conseguirlo.

Así, un programa de acción para mitigar el impacto y conseguir un impacto positivo puede y debe servir para abrir las puertas hacia fuera: facilitar alianzas, conectar a la empresa con entidades expertas, fortalecer vínculos con la comunidad (interna y externa) y crear una narrativa compartida de responsabilidad y regeneración.

¿Cómo puede ayudar Anthesis?

Anthesis analiza cómo afectan las operaciones de una empresa a la naturaleza a nivel de cada centro de trabajo. Ayudamos a nuestros clientes a entender sus impactos y a diseñar estrategias para mejorar la biodiversidad de forma efectiva.

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