Acercar un millón de años de historia: una conversación con los impulsores del Espai Mammuthus

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En los últimos años, la divulgación científica y la puesta en valor del patrimonio han ido ganando peso como herramientas clave para conectar la investigación con la sociedad. En este contexto, iniciativas como el Espai Mammuthus ejemplifican cómo el conocimiento científico puede salir de los laboratorios y transformarse en experiencias accesibles, educativas y con impacto real sobre el territorio.

Situado en La Canonja (Tarragona) y estrechamente vinculado al yacimiento del Barranc de la Boella —uno de los enclaves más relevantes de Europa para entender a los primeros pobladores del continente—, este centro de interpretación nace con la voluntad de acercar más de un millón de años de historia a la ciudadanía y de reforzar el vínculo entre ciencia, identidad y comunidad.

Para profundizar en esta visión, hemos conversado con Palmira Saladié, investigadora del IPHES-CERCA, y Salvador Ferré, concejal de Cultura de La Canonja, que nos ofrecen una mirada complementaria sobre el papel de este equipamiento y su potencial como motor de cultura científica, educación y proyección territorial.

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¿Cómo describirías la importancia de acercar el conocimiento y la cultura científica al territorio?

Salvador: La ciencia forma parte de nuestra cultura y de la manera en que entendemos el mundo. Acercar el conocimiento científico a la ciudadanía es una herramienta fundamental para fomentar el espíritu crítico, la curiosidad y la participación informada en los grandes debates de nuestro tiempo. En La Canonja tenemos el privilegio de contar con un patrimonio excepcional como es el yacimiento del Barranc de la Boella, uno de los más importantes de Europa para el estudio de los primeros pobladores del continente. Por eso consideramos que también teníamos la responsabilidad de convertir este conocimiento en un recurso accesible para todo el mundo.

El Espai Mammuthus nace precisamente con esta vocación: hacer que la investigación científica salga de los laboratorios y llegue a las escuelas, a las familias y al conjunto de la sociedad, generando al mismo tiempo orgullo de pertenencia y proyección territorial.

Además, este proyecto no termina aquí. La previsión de construir un Planetario Digital en el mismo entorno del Hort de l’Abeurador nos permite dibujar un horizonte de crecimiento que conectará disciplinas tan diversas como la arqueología, la paleontología, la astronomía y la divulgación científica en general. Nuestra voluntad es consolidar La Canonja como un espacio de referencia en la cultura científica en el Camp de Tarragona.

¿Cuál es la misión del Espai Mammuthus como equipamiento de educación patrimonial y científica?

Palmira: El Espai Mammuthus tiene dos misiones principales. La primera es dar a conocer a toda la ciudadanía el patrimonio arqueológico y paleontológico del territorio y su valor, acercando la investigación científica que se lleva a cabo de una manera accesible y rigurosa. La segunda es fomentar la reflexión sobre cómo hemos evolucionado como humanos, planteando preguntas sobre cómo nos hemos configurado como especie y cómo se han desarrollado las sociedades humanas a lo largo del tiempo.

Uno de los elementos que lo hace diferencial es que no se limita a transmitir conocimientos, sino que invita a comprender los procesos que han modelado nuestra historia evolutiva. En este recorrido se pone un énfasis especial en aquellos rasgos que han sido clave para el éxito del género humano, como la vida en comunidad, la cooperación entre individuos y la capacidad de compartir conocimiento. Sin obviar que nuestra historia también incluye aspectos menos virtuosos, el Espai Mammuthus quiere destacar los valores que han permitido a nuestra especie adaptarse y prosperar.

¿Cómo se trabaja para despertar vocaciones científicas, especialmente entre niños y jóvenes?

Palmira: Mammuthus es un espacio especialmente idóneo para promover las vocaciones científicas gracias a su vinculación directa con el yacimiento del Barranc de la Boella, donde el IPHES desarrolla investigación puntera en evolución humana y arqueología. Este contacto con un proyecto científico real y de referencia internacional es una vía muy directa para acercar a los jóvenes los procesos, los retos y los descubrimientos de la investigación actual, mostrando la ciencia como una actividad viva, multidisciplinar y vinculada a la aplicación de tecnologías avanzadas.

Este conocimiento científico se traslada a las diferentes propuestas educativas de Mammuthus, como las visitas dinamizadas, talleres o actividades experimentales adaptadas a diferentes edades, los niños y jóvenes pueden experimentar cómo trabajan los científicos y científicas, familiarizarse con las técnicas de excavación y análisis arqueológico, y comprender cómo se construye el conocimiento sobre el pasado a partir de las evidencias y de la aplicación de diversas disciplinas y metodologías científicas.

¿Cuál es el impacto social que esperáis generar en el territorio (educativo, comunitario, identitario)?

Palmira: Cuando hablamos de impacto social siempre lo hacemos con prudencia por la trascendencia que implica este concepto en el ámbito de la investigación. Aun así, estamos convencidas, y ya tenemos las primeras evidencias, de que Mammuthus generará un impacto positivo tanto en el ámbito educativo como, efectivamente, y más a nivel local, en la propia población de La Canonja, en el sentido de cómo ayudará a reforzar el sentimiento de pertenencia al municipio.

En cuanto a la educación y la formación, creemos que puede convertirse en un referente a nivel de Cataluña para acercar la investigación y el patrimonio a niños, jóvenes y familias, fomentando el conocimiento, la cultura científica y el interés de la sociedad por el patrimonio arqueológico y paleontológico y la necesidad de preservarlo. Al mismo tiempo, aspiramos a que se convierta en un espacio de referencia para la población de La Canonja, capaz de reforzar los vínculos entre sus habitantes y crear ese sentimiento de pertenecer a una comunidad. Poner en valor el yacimiento del Barranc de la Boella, con su relevancia científica internacional, ayuda a construir una identidad compartida basada en un elemento patrimonial excepcional que la población reconoce como propio.

Además, Mammuthus tiene el potencial de contribuir a la dinamización económica y a la proyección del municipio mediante la atracción de visitantes interesados en la ciencia, la cultura y el patrimonio.

Mammuthus es un equipamiento vivo, ¿cómo se conecta con la investigación que impulsa el IPHES?

Palmira: Uno de los aspectos que tuvimos claros desde el primer momento es que estos equipamientos debían ser espacios vivos, capaces de evolucionar e incorporar los nuevos conocimientos científicos a medida que la investigación avanza. Las investigaciones en el Barranc de la Boella ya acumulan una trayectoria importante, pero continúan en constante desarrollo, con nuevos descubrimientos y nuevas interpretaciones.

Año tras año, las excavaciones proporcionan nuevos restos y evidencias que, una vez estudiadas por los especialistas, deben retornar a la sociedad en forma de conocimiento. El Espai Mammuthus es precisamente la herramienta que permite trasladar estos avances científicos a la ciudadanía, manteniendo un discurso actualizado y convirtiendo el patrimonio en una realidad dinámica y compartida.

¿Por qué se optó por externalizar el servicio y qué valores se buscaban en este modelo?

Salvador: Desde el primer momento entendimos que un equipamiento de estas características requería una gestión especializada que combinara rigor científico, capacidad divulgativa, experiencia educativa y conocimiento de las nuevas tendencias en mediación cultural. La colaboración con una empresa especializada nos permite incorporar perfiles profesionales y metodologías que complementan la labor de la administración pública.

Más que una externalización, lo entendemos como una alianza estratégica. Buscábamos un modelo basado en la calidad, la innovación, la sostenibilidad y la capacidad de conectar con públicos diversos. El objetivo es garantizar que el equipamiento sea un espacio vivo, dinámico y en evolución constante, capaz de adaptarse a los nuevos retos de la divulgación científica.

¿Qué retos y oportunidades identificáis para los equipamientos de cultura patrimonial y científica en el contexto actual?

Salvador: Vivimos un momento de grandes transformaciones. La digitalización ofrece oportunidades extraordinarias para ampliar el acceso al conocimiento, crear nuevas experiencias de visita y llegar a públicos que quizá no visitarían físicamente el equipamiento. Al mismo tiempo, el cambio climático y los retos de sostenibilidad nos obligan a reflexionar sobre nuestra relación con el territorio y con el patrimonio natural.

Los equipamientos culturales y científicos deben ser espacios de reflexión sobre estas cuestiones, pero también ejemplos de buenas prácticas. Deben combinar preservación e innovación, rigor científico y capacidad de emocionar. Creemos que los visitantes buscan cada vez más experiencias significativas, participativas y conectadas con los grandes temas de la sociedad, y aquí tenemos una gran oportunidad de crecimiento.

¿Cómo imagináis el futuro de Mammuthus a corto y largo plazo?

Salvador: A corto plazo queremos consolidar el Espai Mammuthus como un equipamiento de referencia para la divulgación del patrimonio arqueológico y paleontológico del Barranc de la Boella, incrementando las visitas escolares, familiares y turísticas y estableciendo una programación estable de actividades.

A medio plazo, la construcción del futuro Planetario Digital nos permitirá ampliar la oferta y generar sinergias entre diferentes ámbitos del conocimiento científico. La convivencia de estos equipamientos en un mismo espacio creará un polo de divulgación científica único en el territorio.

A largo plazo aspiramos a que se convierta en un nodo de referencia en la cultura científica del sur de Cataluña, capaz de generar colaboraciones con universidades, centros de investigación y otros equipamientos patrimoniales. Queremos que Mammuthus sea reconocido no solo como un espacio expositivo, sino como un lugar de encuentro entre ciencia, educación, patrimonio y ciudadanía. El potencial científico del yacimiento es extraordinario y creemos que aún tenemos mucho recorrido para seguir creciendo y proyectándonos más allá de nuestro territorio.

¿Estáis explorando nuevos formatos o maneras de llegar a los públicos?

Salvador: Sí. Somos conscientes de que los hábitos culturales están cambiando y de que es necesario explorar nuevas formas de comunicación y participación. La incorporación de recursos digitales, contenidos interactivos y experiencias inmersivas forma parte de nuestra estrategia, siempre al servicio del relato científico y no como una finalidad en sí misma.

También nos interesa especialmente la participación activa de los públicos. Queremos que los visitantes no sean solo receptores de información, sino protagonistas de la experiencia. Esto incluye programas educativos, actividades familiares, talleres, acciones comunitarias y proyectos que conecten la investigación con la vida cotidiana de las personas.

Nuestra aspiración es que La Canonja se convierta, progresivamente, en un pequeño polo de cultura científica, donde equipamientos como el Espai Mammuthus y el futuro Planetario Digital contribuyan a acercar la investigación y el conocimiento a toda la ciudadanía.

Desde vuestra perspectiva, ¿cuáles han sido las principales aportaciones de valor de Anthesis al proyecto?

Anthesis ha aportado una mirada integral que combina divulgación científica, educación, sostenibilidad e innovación en la gestión cultural. Su experiencia ha sido un valor añadido para transformar un proyecto patrimonial en una propuesta capaz de generar experiencias significativas para públicos muy diversos.

Entre sus aportaciones destacaría la capacidad de convertir contenidos científicos complejos en relatos accesibles y atractivos, el diseño de actividades orientadas a diferentes perfiles de visitantes y la incorporación de metodologías innovadoras para favorecer el aprendizaje y la participación. Esta visión compartida ha contribuido a hacer del Espai Mammuthus un equipamiento moderno, con vocación de servicio público y con capacidad de generar impacto educativo, cultural y territorial.

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