La evaluación de EcoVadis: el salto de Onet Iberia hacia la excelencia ESG

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Onet Iberia es una multinacional de servicios integrales líder en la Península Ibérica, especializada en limpieza profesional, mantenimiento de instalaciones, servicios logísticos, gestión de residuos y atención domiciliaria.

En esta entrevista, Fran Carrera, responsable del proyecto EcoVadis en Onet Iberia, comparte de primera mano cómo la compañía ha abordado este proceso: desde la decisión inicial de evaluarse hasta la consolidación de un enfoque estructurado que les ha llevado a alcanzar la medalla de oro.

¿Cómo surgió la decisión de evaluaros con EcoVadis y cómo vivisteis ese primer proceso de evaluación?

La decisión nació de una convicción y de una exigencia. La convicción de que las empresas tienen la responsabilidad de actuar para reducir su impacto sobre las personas y el medio ambiente, y de que la sostenibilidad no es un discurso, sino un eje de gestión que debe poder medirse. Y la exigencia de un mercado, y de unos clientes, que esperan de un proveedor de servicios esenciales pruebas, no intenciones.

EcoVadis nos ofrecía precisamente eso: un marco externo, riguroso y reconocido internacionalmente. Desde nuestra incorporación en 2023, hemos trabajado para que cada pilar de la evaluación reflejara la solidez real de nuestro sistema de gestión ESG, en coherencia con certificaciones ya vigentes como la ISO 14001. La medalla de plata confirmó que partíamos de una base sólida y, sobre todo, nos señaló con claridad dónde teníamos margen para avanzar. Ese fue su mayor valor inicial: convertir la evaluación en una hoja de ruta.

¿En qué momento decidisteis buscar apoyo externo y cómo llegasteis a Anthesis?

En el desarrollo del proyecto identificamos pronto que pasar de un buen resultado a un resultado excelente exigía algo más que esfuerzo interno: requería método, visión externa y exigencia.

Una organización puede conocer bien su operación y, aun así, necesitar una mirada independiente que estructure las prioridades y aporte profundidad allí donde la evaluación lo exige. Buscábamos un partner que entendiera tanto los criterios de EcoVadis como la realidad de una empresa de servicios, con su capilaridad y su complejidad operativa.

¿Cómo ha evolucionado vuestra puntuación a lo largo del proceso y a qué factores lo atribuís?

La evolución de plata a oro es el resultado de una progresión sostenida y trabajada con intención.

La atribuimos a tres factores. Primero, una decisión clara de tratar la sostenibilidad como una prioridad estratégica nunca como una iniciativa aislada. Segundo, una mejora real en la forma de documentar, estructurar y evidenciar nuestras políticas y prácticas. En EcoVadis, lo que no se demuestra, no cuenta. Y tercero, el acompañamiento técnico que nos permitió enfocar el esfuerzo donde generaba mayor impacto. La medalla de oro ha certificado una manera de gestionar, y no solo una buena campaña. Y ese resultado es, ante todo, colectivo: refleja el respaldo de la dirección y el compromiso de unos equipos que han convertido la sostenibilidad en una práctica operativa real.

¿Qué impacto ha tenido la medalla EcoVadis más allá de la puntuación en sí misma?

El impacto más relevante no es la puntuación, sino lo que representa ante terceros y dentro de la propia organización.

Hacia el mercado, la medalla de oro es un argumento de confianza tangible: nos posiciona entre las empresas con mejor desempeño y refuerza nuestra credibilidad ante clientes que sitúan estos criterios en el centro de sus decisiones de compra. Hacia dentro, ha dado sentido y reconocimiento al trabajo de muchos equipos.

En síntesis: para nuestros clientes, una garantía adicional; para nuestros socios, una señal de fiabilidad a largo plazo; para nuestros equipos, el reconocimiento de un esfuerzo colectivo sostenido.

¿Cuáles fueron los principales retos del proceso y cómo los superasteis?

El reto principal fue la trazabilidad. Una empresa de servicios genera prácticas sólidas en el día a día, pero no siempre las documenta con el nivel de evidencia que una evaluación exigente requiere.

El segundo reto fue de coordinación: alinear áreas distintas —operaciones, recursos humanos, compras, calidad— en torno a un mismo objetivo y un mismo estándar. Y el tercero, mantener el ritmo y la disciplina a lo largo de todo el proceso. Los superamos con un planteamiento ordenado, con responsabilidades claras y con el apoyo externo adecuado, que nos ayudó a transformar buenas prácticas dispersas en un sistema demostrable y coherente.

¿Qué recomendaríais a otras empresas de servicios que se planteen iniciar este proceso?

Tres recomendaciones, por orden de importancia.

Abordarlo como una decisión estratégica, con implicación real de la dirección, y no como un trámite documentar desde el principio, porque gran parte del valor reside en evidenciar lo que ya se hace bien y rodearse del acompañamiento adecuado.

Es un camino exigente, pero también una oportunidad para profesionalizar la gestión de la sostenibilidad y convertirla en una ventaja competitiva. Es importante recordar que el esfuerzo no termina en la medalla.

¿Cómo ha contribuido Anthesis a vuestro proceso de mejora y qué aspectos del acompañamiento destacaríais?

Destacaría tres aspectos. Su técnica, que nos permitió interpretar correctamente los criterios y enfocar el esfuerzo donde realmente sumaba. Su comprensión del negocio, que evitó respuestas genéricas y adaptó el trabajo a la realidad de una empresa de servicios. Y su capacidad para acompañar sin sustituir: en todo momento mantuvimos la propiedad del proceso, con un soporte que elevó el resultado sin diluir nuestra responsabilidad.

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